Extraídas de mis tres años de inmersión para la película El maestro es el niño, de mi investigación y de mi formación Montessori (AMI), estas citas forman parte de una selección temática que compilé para eliminar el principal obstáculo de la educación: los prejuicios adultos hacia el niño. Esta entrada presenta uno de los temas de esta colección, diseñada para transformar, paso a paso, nuestra mirada hacia el niño.
Es el movimiento el que asegura la concentración y no el silencio. Para reprimir estos movimientos, el adulto sólo sabe repetir el monótono e inútil «quédate quieto». Sin embargo, es a través de los movimientos que el pequeño busca lo que le permitirá precisamente organizar y coordinar los movimientos útiles para el hombre. Por lo tanto, no intentemos mantener al niño en un estado de inmovilidad. Más bien, uno debería «ordenar» sus movimientos, dirigirlos hacia las acciones a las que realmente se dirigen sus esfuerzos.
María Montessori — El manual Montessori, p. 34 / citado en E.M. Standing, María Montessori, su vida, su obra, p. 223