Extraídas de mis tres años de inmersión para la película El maestro es el niño, de mi investigación y de mi formación Montessori (AMI), estas citas forman parte de una selección temática que compilé para eliminar el principal obstáculo de la educación: los prejuicios adultos hacia el niño. Esta entrada presenta uno de los temas de esta colección, diseñada para transformar, paso a paso, nuestra mirada hacia el niño.
La objeción (a los castigos) se basa en un prejuicio similar al que una vez hizo decir a los buenos padres: los hijos deben comer de todo. Hoy hemos abandonado este prejuicio que había llegado a tal punto que los padres dejaban a sus hijos en ayunas si se negaban a comer una comida desagradable, ofreciéndoles solamente la misma comida cada vez más fría y más asquerosa, hasta que el hambre hubiera debilitado la voluntad. Aquel que hoy afirma que el niño debe prestar atención a las cosas que no le gustan para acostumbrarse a las necesidades de la vida, hace más o menos lo mismo. Esta no es la manera de preparar una mente fuerte, lista para las difíciles eventualidades de la vida.
María Montessori — El método de la pedagogía científica, T2, p. 143