Ritmo — Cuando el niño va despacio, el adulto lo sustituye y se convierte en su mayor obstáculo

Extraídas de mis tres años de inmersión para la película El maestro es el niño, de mi investigación y de mi formación Montessori (AMI), estas citas forman parte de una selección temática que compilé para eliminar el principal obstáculo de la educación: los prejuicios adultos hacia el niño. Esta entrada presenta uno de los temas de esta colección, diseñada para transformar, paso a paso, nuestra mirada hacia el niño.

El adulto puede soportar el movimiento que representa la flexibilidad, el ritmo acelerado del niño; en este caso, él puede lidiar con el desorden y el malestar que el niño causa en el medio ambiente, «armándose de paciencia», porque son cosas claras y externas; y la voluntad del adulto es siempre capaz de actuar sobre actos conscientes. Pero cuando el ritmo del niño es lento, el adulto interviene irresistiblemente para sustituirlo por el suyo propio. En vez de ayudarlo en sus necesidades psicológicas más esenciales, el adulto se sustituye al niño en todas las acciones que le gustaría realizar, negándole así cualquier posibilidad de actividad, convirtiéndose en el obstáculo más poderoso para el desarrollo de su vida.

María Montessori — El niño, 2018, p. 124
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